martes, 19 de septiembre de 2017

Una alegría en medio de la tristeza, un "Ángel de Morelos"



En Cuernacava. Morelos. Mucha devastación, pánico y muerte, personas corriendo asustadas y no era para menos en medio del dolor y de la desgracia, eso generado por un potente sismo de 7.1 en la escala de Richter. 
Morelos es una de las ciudades más devastada. Especialmente al ser el epicentro juntamente a Puebla. Sus ciudadanos se aferraron a la vida mientras duraba los minutos del poderoso temblor.
Pero entre medio de tanta muerte y desesperación, médicos demostraron todo su profesionalismo y humanidad al traer vida en un contexto desfavorable. Es que en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS, como es conocido en todo el país) de esa ciudad se produjo lo que muchos llamaron "milagro".
Médicos muy profesionales y amantes a su “arte”, decidieron que tenían que continuar salvando otras vidas a costa de las suyas mismo. A pesar de que sintieron el temblor y notaron que este no era uno normal, se decidieron por continuar con un parto que se daba en esos precisos momentos.
Con todos los protocolos de seguridad, los especialistas profesionales condujeron la camilla de la paciente al exterior de la clínica donde finalmente se produjo el parto en medio de una alegría con sabor a tristeza profunda."Bebé nace en la calle minutos después del sismo en IMSS de Morelos", informó el Diario de Morelos que ilustró con la fotografía de los "héroes" su cuenta de Twitter.
El estado de Morelos. No podrá olvidar este triste episodio en la historia de México, más de un centenar de muertos y se calcula que vaya en aumento.
Grandes edificios han colapsado con decenas de personas dentro de sus estructuras.
El epicentro del sismo de magnitud 7.1 se registró a 12 kilómetros al sureste de Graco Ramírez, Morelos. Pero se sintió en Ciudad de México, Guajaca, Guadalajara, Colima y Puebla. Los reportes oficiales sobre muertes y heridos se actualizan a cada minuto.

Alerta si usas CCleaner tu dispositivo podría estar en graves riesgos.


CCleaner hackeado y usuarios en riesgos por versiónes afectadas.

 
descargar ccleaner

Actualmente miles de dispositivos están usando varios tipos de antivirus, sin embargo uno de los más populares, por prestar varios servicios a la vez es el gran CCleaner.


Pero los amigos de lo ajeno que andan en las redes robando información, han encontrado la forma de hackearlo, a pesar de las fuertes inversiones que realizan las empresas por generar seguridad a los usuarios, han logrado hacer que ccleaner trabaje para los hackers de manera incógnita.

Esta herramienta, que permite la limpieza de archivos basura en ordenadores y dispositivos Android, fue hackeada el pasado mes de agosto. Pero al contrario que en otros ataques, los piratas no se han interesado por los datos de sus usuarios, sino que han contaminado algunas de las versiones lanzadas durante este verano con la intención de usarlas como una especie de  caballo de Troya. (yahoo)

Una versión legítima del software ha sido descargada por millones de usuarios, la misma que estuvo colgada por mucho tiempo y que sin imaginárselo los usuarios están permitiendo que sus dispositivos sean intervenidos de manera eficaz y silenciosa. Si usted es una de las personas que descargó CCleaner en las últimas semanas debería prestar atención a su equipo informático, tableta, móvil, etc. Uno de los problemas que está generando es que ralentiza el equipo, contrario a lo que debía suceder cuando lo instalaba, que el equipo aumentaba en velocidad.

¿Qué daño máximo puede ocasionar además de lo ya mencionado?

Podría ocurrir que este software de manera maliciosa tome el control total del equipo infectado y empiece a enviar spam incontrolable o causar trámites fraudulentos.

Finalmente cuando las grandes plataformas como Facebook y google, detecten actividad inusual desde su equipo serán bloqueados y no podrán navegar en ninguna de sus sitios afines.
Las versiones infectadas son CCleaner 5.33 (que estuvo disponible desde el 15 de agosto hasta el 12 de septiembre) y CCleaner Cloud 1.07 (que lleva activa desde el pasado 24 de agosto).
Usted puede ver la gran magnitud de los daños ya que 2,33 millones de dispositivos lo están utilizando, este podría ser su caso.
Quienes hayan descargado las versiones ya mencionadas deberían urgentemente actualizar a la nueva versión que ya se ha revisado en la plataforma de CCleaner, también debería comprobar su dispositivo con un programa rastreador de malware
ccleaner
Desde Talos Intelligence, la división de seguridad informática de Cisco, reconocen que se trata de un ataque muy sofisticado ya que han conseguido “colar” estas modificaciones en un desarrollador que ellos consideran de absoluta de confianza, como es la multinacional Avast, desarrolladora de la herramienta CCleaner.
Son casi un total de 130 millones de usuarios en todo el planeta que utilizan CCleaner diariamente en ordenadores como en otros dispositivos.
Descarga la versión más actual de ccleaner

sábado, 19 de agosto de 2017

Robin Hood. Cápitulo cuatro, un viaje frustrado.



CAPÍTULO CUATRO

UN VIAJE FROSTRADO

Llevado por el deseo de que se hiciera justicia por la muer­te de su amigo y tratando de evitar males peores para Inglaterra, Richard At Lea se dispuso a realizar los preparativos para su viaje a Tierra Santa.
Había asuntos importantes que tenía que resolver: conse­guir dinero para poder fletar un barco y pagar a los hombres armados que lo acompañarían, y dejar a alguien encargado de la custodia de su hija.
At Lea, después de pensar en quién podría ser la persona más idónea, decidió acudir a un amigo a quien hacía tiempo que no veía: Hugo de Reinault.
Este noble caballero sajón debía algunos favores a Richard At Lea. Ahora era muy rico y, sin duda, estaría dispuesto a ayudarle.
Pero, a veces, el tiempo hace cambiar a los hombres, y lo que no podía imaginar Richard At Lea es que Hugo de Reinault fuera en ese momento partidario de Juan sin Tierra.
El príncipe Juan comenzaba a contar con un buen número de adeptos, muchos de ellos sajones. La mayoría de los caballe­ros reclutados lo había sido a cambio de dinero contante y sonante, o bien con la promesa de ser fuertemente recom­pensados con tierras y privilegios.
Éste era el caso de los hermanos Robert y Hugo de Rei­nault, Guy de Gisborne, Arthur de HiIls y tantos otros. Todos ellos fueron capaces de traicionar a su legítimo rey, a su pueblo, a sus amigos y compañeros, incluso a sí mismos, exclusivamen­te por dinero y poder
A un hombre de esta calaña, a Hugo de Reinault, fue a quien se dirigió el noble Richard At Lea en busca de ayuda.
‑¿Qué os trae por aquí, querido amigo? ¡Cuánto tiempo sin veros! ‑saludó de forma efusiva Hugo de Reinault al recién Ilegado.
‑Yo también me alegro de veros, Hugo, aunque hubiera deseado que no fuera en esta ocasión ‑dijo con tristeza Richard At Lea.
‑Hablad presto, Richard. ¿Qué sucede?
‑¿Puedo confiar en vos? Lo que quiero contaros no lo he hablado con nadie ‑dijo tomando precauciones Richard At Lea.
‑Soy vuestro amigo, Richard. No he olvidado cuando me ayudasteis y si hay algo que esté en mi mano, no dudéis en que podéis contar con ello. Además, soy sajón hasta la médula.
‑Hace unos días murió el conde de Sherwood a manos de seguidores del príncipe Juan ‑dijo bajando la voz Richard At Lea.
‑¿Estáis seguro? ¿Cómo lo habéis descubierto?
‑No tengo pruebas, Hugo. Pero tengo la más absoluta cer­teza de ello. Mira lo que está ocurriendo en Inglaterra.
‑Y bien, ¿qué podemos hacer, querido amigo?
‑Yo debo ir a Tierra Santa a poner los hechos en conoci­miento del rey. Así lo decidimos Edward Fitzwalter y yo si a alguno de nosotros le sucedía algo.
‑Entonces, ¿para qué me necesitáis?
‑Preciso fletar un barco a ir acompañado de un grupo de soldados. En este momento no tengo el dinero necesario. Para eso he venido a veros, para que me prestéis, si podéis, ese dinero.
‑Ahora mismo no dispongo de la cantidad que necesitáis. Tendría que pedirlo yo y cobraros los intereses correspon­dientes.
‑No importa, Hugo. Hagámoslo como decís. No estoy en condiciones de poder elegir ni de poder esperar.
‑Mañana tendréis el dinero, Richard. Ahora, tomemos una copa de vino y brindemos por vuestro viaje.
‑Gracias, amigo. Necesito aún pediros otro favor, quizá más importante que el anterior. Como sabéis tengo una hija. Deseo que, durante el tiempo que yo esté fuera, ella permanezca en un convento y vos seáis su tutor.
‑Os agradezco la confianza que depositáis en mí, Richard. Seré un verdadero padre para vuestra hija mientras estéis ausente.
‑Por supuesto que os dejaré el poder legal correspondiente y os compensaré por las molestias que todo esto os cause.
Unos días después, tras firmar todos los documentos, Richard At Lea se hacía a la mar con el barco y la tripulación proporcionados por Hugo de Reinault.
Nada más zarpar Richard At Lea, Hugo se dirigió al palacio de Juan sin Tierra. Allí le esperaba el nutrido grupo de caballe­ros adeptos al príncipe y el propio príncipe en persona.
De Reinault contó a sus amigos lo ocurrido con At Lea.
‑Pero... ¿le habéis dejado partir a Tierra Santa? ‑preguntó con indignación y la voz temblorosa el príncipe Juan.
‑Tranquilo, señor. Los hombres que lo acompañan llevan órdenes muy claras. Si no me fallan los cálculos, a estas horas ya se habrán amotinado contra el conde de Sulrey, y estarán de vuelta dentro de muy poco en el puerto del que salieron. De ahí, el conde pasará a la más oscura mazmorra de mi castillo.
‑Sois muy listo, Hugo ‑afirmaron todos.
‑Pero hay más, señores. Tengo documentos legales firma­dos de puño y letra por Richard At Lea por los que sus bienes pasarán a mis manos y, como tutor de su hija, también me per­tenecerán los de ella. Así, no sólo me he deshecho de un ene­migo de vos, príncipe, sino que además nos repartiremos la apreciable fortuna de los At Lea.
La reunión acabó con aplausos dirigidos al astuto Hugo de Rei­nauf y con un brindis dedicado al talento y la sagacidad del noble.

Pocos días después, tal y como había previsto el traidor sajón, Richard At Lea era llevado ante él.
‑Hugo, ha sido una terrible experiencia. Los soldados se amotinaron . . .
‑¿Quién sois? ‑interrumpió bruscamente Hugo de Reinault a Richard, que presentaba un aspecto lamentable.
‑¿No me reconocéis, Hugo? Soy Richard At Lea, vuestro amigo:
‑¡Imposible! Richard At Lea salió hace unos días hacia Tierra Santa. Yo mismo le proporcioné el barco y la tripulación. Vos debéis de ser un impostor. ¡Guardias, encerradle!
En ese mismo momento, Richard At Lea comprendió que había sido víctima de un engaño; más que eso, de una terrible traición.
A quien había considerado un amigo no era más que un traidor, un vendido a la causa de Juan sin Tierra.
Pero ahora, su triste realidad es que estaba en manos de un hombre sin escrúpulos. Pero no sólo él, sino también su queri­da hija y todos sus bienes.
Richard At Lea lloró amargamente en su celda. Un triste Ilanto derramado por quien se sentía el ser más infeliz y solo de la Tierra. Nunca unas lágrimas habían sido muestra de un dolor tan hondo, de una desesperación tan profunda.

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